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América Latina Corriente Arriba: Progreso y Escollos

By Ali Moshiri, Director de la Unidad de Negocios Corriente Arriba para América Latina
ChevronTexaco Overseas Petroleum Inc.

Conferencia de Asociados de Investigación Energética de Cambridge

Houston, Texas

Agradezco esta oportunidad de presentar una visión general del panorama energético en América Latina y su papel en lo que ustedes acertadamente llaman "un mundo cambiado".

Como ustedes saben, ChevronTexaco es una nueva compañía que tiene apenas cinco meses. Chevron y Texaco han jugado un papel importante en América Latina desde los comienzos del Siglo XX.

Hoy día, ChevronTexaco produce el 10 por-ciento de la producción de petróleo de Argentina, y se sitúa como el segundo productor y exportador de petróleo del país. Somos el mayor productor privado extranjero en Venezuela en términos de producción diaria. Operamos los mayores campos de gas natural en Colombia. Tenemos producción de gas en Trinidad, y actualmente tenemos participación en nueve bloques exploratorios costa afuera en Brasil.

Así que América Latina es una región que reviste un interés vital para nosotros. Observamos los desarrollos allí muy de cerca y tratamos de permanecer en diálogo cercano y continuo con los gobiernos, las compañías estatales y con nuestros socios.

Permítanme iniciar mi visión general señalando que es difícil exagerar el potencial de América Latina. Este podría un día exceder el de la antigua Unión Soviética.

Luego de una década de apertura al mercado libre, América Latina está lista para sacar el mayor partido de su potencial. Sin embargo, el progreso únicamente puede continuar a través de un compromiso con los mercados libres y una liberalización continua.

La apertura de estos mercados se disparó a principios de la última década con la privatización de la compañía estatal de Argentina y la desregulación de su producción corriente arriba.

Después de una década de apertura al mercado libre, América Latina está lista para sacar el mayor partido de su potencial.

En 1995, Venezuela inició la apertura de partes de su sector petrolero a la inversión extranjera, incluyendo los depósitos de Crudo Pesado de la Faja Orinoco -- la mayor reserva de petróleo del mundo.

Bolivia hizo lo propio mediante la reestructuración de su compañía petrolera estatal, permitiendo un influjo mayor de inversión extranjera y la "capitalización" de la compañía estatal.

Brasil liberó rápidamente su sector petrolero mediante una enmienda constitucional. Desde 1998, Brasil ha ofrecido tres rondas de licitación de bloques petroleros costa afuera, con una cuarta que se espera para este año. Justo el mes pasado, Brasil abrió además su mercado corriente abajo -- eliminando el monopolio del estado para la importación de combustible.

Donde quiera que se han abierto mercados, los resultados pueden resumirse en dos palabras: historias exitosas.

Consideren lo siguiente:

  • Argentina ha visto un aumento del 70 por ciento en la producción de petróleo. Otrora importador neto de petróleo y gas, Argentina es ahora un exportador.
  • En Brasil, numerosas compañías petroleras internacionales licitan entre ellas por el honor de pagar por bloques costa afuera. Los nuevos descubrimientos comerciales están poniendo a Brasil rumbo a lograr su meta nacional largamente acariciada de la autosuficiencia. Además del influjo de capital, la compañía estatal Petrobras ha tenido la oportunidad de diversificar inversiones hacia oportunidades petroleras alrededor del mundo.
  • En Bolivia, el sector de petróleo y gas -- otrora en declinación absoluta -- se ha convertido en proveedor importante de gas natural para Brasil.
  • Venezuela ha iniciado a poner el crudo pesado del Orinoco en producción y a la venta en mercados internacionales -- dirigiéndose hacia una meta de 620,000 barriles por día en 2006.

¿Por qué estamos viendo resultados como estos?

Como ustedes saben, en nuestra industria, exploración y producción siempre compiten contra el tiempo y el agotamiento de los campos. Uno debe comercializar los nuevos descubrimientos y maximizar los activos existentes a fin de mantenerse a la cabeza de reservas decrecientes. Esto se puede hacer únicamente con inyecciones enormes de capital. Hoy día, sólo los países que están abiertos a la inversión global pueden esperar atraer inversiones de capital de magnitud suficiente.

¿Permanecerá América Latina abierta a tales inversiones?

Esta es una pregunta que puedo hacer pero no soy suficientemente capaz de contestarla hoy para ustedes. Aunque la privatización y la desregulación del sector energético ha progresado en algunas áreas, una preocupante falta de condiciones de libre mercado persiste en la región.

¿Por qué está sucediendo esto?

En América Latina, las transacciones entre fronteras siempre han sido entorpecidas por formulismos y por acuerdos de comercio regional que resultan en un comercio manejado.

Mientras que el gasoducto Bolivia-Brasil sobresale como un gran éxito, otros proyectos tremendamente promisorios han sido detenidos en la frontera por una visión estrecha del interés nacional.

Consideren el gasoducto propuesto entre Bolivia y la costa de Chile. A pesar del interés por parte de Repsol, BP y TotalFinaElf, este trato y un proyecto asociado de GNL se han convertido en un reto. La política regional juega un papel importante.

Bolivia y Chile no sostienen relaciones diplomáticas formales como resultado de una disputa territorial de vieja data sobre la región donde se construiría dicho gasoducto. Entre tanto, Perú inició a presionar a Bolivia para que atraviese el gasoducto por su costa, muy probablemente con el ánimo de incluir el gas Peruano en el trato.

O consideren el gasoducto Venezuela-Colombia, una unión natural entre la región rica en gas del Norte de Colombia, y los mercados de energía de Venezuela. A pesar de lo promisoria, esta combinación de proveedor y cliente no parece poder cruzar una frontera común.

Las naciones, no menos que los individuos, en tiempos de dificultad tienen una tendencia natural a volverse hacia adentro. Con estándares de vida golpeados fuertemente en el último año, algunos países están recurriendo a una especie de nacionalismo que no habíamos visto en años. Como resultado, los pasos hacia privatizaciones adicionales se están volviendo difíciles. También estamos viendo niveles de imposición de impuestos que podrían anular la rentabilidad de la exploración y la producción.

Argentina está buscando imponer un impuesto de exportación a los hidrocarburos. El gobierno también está buscando dinero en efectivo inmediato con una oferta de un pago único por parte de las compañías petroleras. Las firmas internacionales están seriamente preocupadas por cómo mantener márgenes decentes.

En un momento en que los precios del petróleo ya están bajos, los márgenes son lo más finos que pueda haber. Dicho nivel de imposición -- ya sea explícito o extraído como una supuesta "contribución voluntaria" -- podrían tener un impacto en la inversión adicional en Argentina.

Venezuela aprobó recientemente una nueva ley que requiere que todas las inversiones corriente arriba sean representadas por entidades con el 51 por-ciento de propiedad nacional. Esta nueva ley podría incrementar las ratas de regalías hasta niveles que posiblemente convertirían a los nuevos proyectos en poco atractivos para los inversionistas extranjeros.

En Brasil, Petrobras -- al tiempo que busca petróleo por el mundo -- parece no estar deseosa de renunciar a su monopolio en casa. A pesar de una orden judicial de la Corte Suprema de Justicia de Brasil en apoyo de reglas de empresas de transporte público para acceso al gasoducto, la capacidad no utilizada en el gasoducto Brasil-Bolivia no ha sido liberada todavía.

Sin un ritmo rápido de cambio y una legislación consistente, los beneficios de la liberalización no se realizarán. Inclusive México -- bajo el liderazgo de su presidente pro-mercado -- está encontrando dificultad para hacer un cambio rápido y seguir comprometido con el mercado libre.

Con abundantes recursos y fácil acceso al mercado más grande del mundo, México siempre ha sido bien reconocido por tener un potencial enorme. El Presidente Fox y su administración parecen estar comprometidos con una apertura de mercados y han propuesto el contrato multi-servicios, un interesante mecanismo para participación extranjera. Sin embargo, la resistencia política a la liberalización del sector petrolero está muy arraigada, y el gobierno tendrá que trabajar mucho para convencer al público de los importantes beneficios económicos para México de permitir mayor participación extranjera en su sector energético. Mientras tanto, los inversionistas potenciales están en espera.

Para resumir, la reforma y la regresión se encuentran en una competencia en América Latina y de ninguna manera es claro cuál será la ganadora. En un momento en que los precios mundiales del petróleo están bajos, un nacionalismo mal orientado podría llevar a cualquier país a salir del mercado.

Si uno aceptara un escenario del peor caso, los ingresos sociales y las entradas brutas nacionales podrían recibir un duro golpe. Estoy pensando en Argentina, donde ese 70 por-ciento de aumento en la producción petrolera ha generado el 10 por-ciento de todos los ingresos del gobierno. Estoy pensando en Venezuela, donde los ingresos petroleros constituyen el 30 por-ciento del producto interno bruto, por lo menos el 50 por-ciento de los ingresos del gobierno por concepto de impuestos, y el 90 por-ciento de los ingresos por exportaciones.

No vine aquí, sin embargo, a presentar ruina y desesperación. Quiero ser honesto pero también abierto al diálogo -- escuchar y trabajar con nuestros socios latinoamericanos para encontrar los términos justos para una verdadera alianza.

Para el largo plazo me mantengo optimista. Ya hemos visto un enorme progreso en los mercados energéticos latinoamericanos. Hemos visto aperturas y un progreso sin precedente.

Los expertos del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CEEI) predicen que la demanda mundial de energía aumentará en un 50 por-ciento para el año 2020. Este enorme aumento en la demanda mundial es una gran oportunidad. Puede permitir a América Latina convertirse en proveedor preferido de un mundo hambriento de energía.

Todo lo que América Latina va a necesitar es el capital para hacer el trabajo.

Si trabajamos juntos como socios, podemos explorar el valor escondido en estos activos para el beneficio de todos.

Hernando de Soto, el gran economista Peruano, nos recuerda que el capital es mucho más que sólo dinero. El capital, dice él, puede estar representado por dinero y capturado por el dinero. Pero lo que realmente es el capital "son todos esos valores que se encuentran escondidos en activos y sólo emergen cuando la propiedad está bien definida."

Creo que una alianza es un activo con enorme valor escondido. Para hacer eco a los comentarios de Peter Robertson esta mañana: Una alianza revela su valor únicamente cuando está construida sobre beneficios mutuos. Si trabajamos juntos como socios, podemos explorar el valor escondido en estos activos para el beneficio de todos.

Speech in English

Updated: February 2002