speech

33º Conferencia Anual del Consejo de las Américas en Washington

By David J. O'Reilly, Presidente y Director Ejecutivo
ChevronTexaco Corporation

Washington, D.C., Abril 29, 2003

Speech in English

Council of the Americas 33rd Annual Washington Conference

Speech in Portuguese

33ª Conferência Anual do Conselho das Américas em Washington

[Sírvase leer la nota de prensa asociada.]

Me complace mucho estar aquí y agradezco la oportunidad de participar en la 33º edición de la Conferencia Anual del Consejo de las Américas en Washington.

ChevronTexaco es miembro de este Consejo desde hace varios años y respaldamos plenamente el trabajo que ustedes llevan adelante con el objetivo de promover un ambiente comercial libre y abierto en el Hemisferio Occidental.

ChevronTexaco opera en más de 180 países alrededor del mundo y el área de las Américas es preponderante para nosotros. Nuestras operaciones en Estados Unidos y Canadá son significativas. Asimismo, tenemos importantes intereses de exploración y producción en Venezuela, Argentina, Colombia, Brasil y Trinidad. Además, comercializamos productos derivados del petróleo a través de una red de más de 5.000 estaciones de servicio en más de 40 países en América Latina y el Caribe. En total, tan sólo en América Latina nuestras inversiones ascienden a más de $4 mil millones.

Durante la última década, nos hemos sentido especialmente satisfechos de ver como un número cada vez mayor de nuestros países vecinos adoptan mercados libres y han encaminado sus pasos a la creación de un ambiente comercial más abierto y transparente, especialmente en América Latina, donde el Consejo ha promovido activamente los beneficios de la reforma económica.

Aplaudo los esfuerzos del Consejo.

Las reformas económicas que ustedes alentaron han revitalizado las industrias existentes, entre ellas la industria petrolera.

Evidentemente, la región aún tiene ante sí algunos retos difíciles, muchos de los cuales se analizan en la presente reunión. En los últimos años, varios países han sido sacudidos por trastornos financieros, sociales y políticos.Se han retardado nuevas reformas económicas que son necesarias. En la mayoría de los países de la región, los niveles de pobreza permanecen a niveles inaceptablemente elevados y, en algunos casos, afectan a más de 80% de la población.

En su conjunto, todos estos factores están dando origen a una situación insostenible, que nos afecta a quienes hacemos negocios en la región.

Durante mi intervención esta mañana, se me pidió que me centrara en América Latina y el comercio libre desde el punto de vista de un inversionista, como representante de una compañía que ha invertido más de $4 mil millones en la región y que tiene el potencial de invertir aún más.

Primero me propongo analizar la situación de América Latina en términos de sus recursos energéticos y luego les hablaré del progreso que la reforma económica ya ha representado para la industria petrolera. Por último, describiré algunos de los retos que están por venir y la manera como el comercio libre y abierto puede ayudar a superarlos.

América Latina: Una importante región energética

Permítanme comenzar diciendo que América Latina es muy importante para el futuro de la energía en el mundo.

Diariamente, el mundo consume alrededor de 75 millones de barriles de petróleo y 230 mil millones de pies cúbicos de gas natural. Se prevé que la demanda de energía crecerá dos tercios durante las próximas tres décadas.

Las fuentes alternas de energía cobrarán mayor importancia y contribuirán con la mezcla de energías utilizadas, pero sólo podrán cubrir una pequeña parte de la creciente demanda. El petróleo y el gas natural seguirán satisfaciendo la mayor parte de la demanda.

Cuando estudiamos de dónde provendrán los nuevos suministros, la conclusión es que América Latina será uno de los principales proveedores.

Es imposible exagerar la importancia que esto tiene, especialmente desde el punto de vista de la seguridad energética de Estados Unidos. Durante décadas, América Latina ha sido uno de los principales abastecedores de petróleo y gas natural y actualmente suministra a Estados Unidos cerca de 3.3 millones de barriles de petróleo diarios, es decir casi un tercio de las importaciones de petróleo de este país.

En el futuro, América Latina podría convertirse en un socio energético aún más importante. Según la mayoría de las estimaciones, la región tiene más de 125 mil millones de barriles de reservas de crudo y 200 billones de pies cúbicos de reservas de gas natural comprobadas.

Gracias a los nuevos avances tecnológicos, los yacimientos existentes en América Latina aún tienen muchos años de vida por delante. Creemos que aún están por descubrirse nuevos yacimientos de petróleo y de gas en sus aguas profundas y en otras áreas fronterizas. Además, cuenta con inmensas reservas de crudo pesado, que con las nuevas tecnologías ahora es económicamente más viable desarrollar.

En conjunto, la región podría duplicar sus exportaciones y satisfacer sus propias necesidades energéticas durante generaciones, con la única condición de que esté en capacidad de seguir atrayendo inversiones extranjeras y tenga acceso a la tecnología de punta.

Empresas petroleras internacionales como ChevronTexaco pueden hacer mucho para ayudar a desarrollar los recursos energéticos de América Latina. Tenemos el capital para realizar las grandes inversiones a largo plazo que se necesitan para encontrar y explotar petróleo y gas natural. Tenemos más de un siglo de experiencia y hemos operado prácticamente en todos los rincones del mundo. Contamos con sistemas y procesos comerciales comprobados además de la tecnología de punta.

Sin embargo, también tenemos la responsabilidad con nuestros accionistas de invertir su dinero sabiamente y en proyectos que puedan rendir beneficios competitivos.

Por esta razón, es importante que dirijamos nuestros fondos hacia países que estén comprometidos con el desarrollo: países con sistemas comerciales estables, estructuras económicas que nos permitan recibir beneficios proporcionales al riesgo que asumimos, estructuras sociales que velen por la seguridad de nuestra gente y de nuestras propiedades.

Reformas económicas: Una industria petrolera latinoamericana más fuerte

Durante la última década, América Latina ha avanzado mucho en la creación de un clima comercial como el que describo y su industria petrolera ha florecido como consecuencia de ello.

Sólo citaré algunos ejemplos.

A finales de la década de los 80, Argentina era un importador neto de petróleo y su industria petrolera nacional experimentaba un descenso. Durante años, el país había dejado de invertir en exploraciones o en la tecnología que le hubiese permitido extraer más petróleo de los yacimientos existentes.

En 1989, el gobierno emprendió una reforma de amplia base en la industria. Privatizó la empresa petrolera estatal y creó un ambiente normativo que alentó las inversiones a largo plazo necesarias para revivir la industria.

Se garantizó a los inversionistas, tanto nacionales como extranjeros, condiciones fiscales estables y se les dio acceso a las divisas provenientes de sus ventas de exportación. Esta reforma tuvo tal éxito que actualmente Argentina no sólo es autosuficiente en la producción de petróleo y gas, sino que está exportando ambos productos.

En esta última década, el país aumentó su producción de crudo cerca de 70% y su producción de gas natural más de 75%.

Asimismo, la industria petrolera argentina ahora contribuye significativamente a los ingresos del Estado tanto a nivel federal como de las provincias, genera importantes divisas para el país y en varias provincias constituye una de las principales fuentes de empleo.

Actualmente, Argentina enfrenta gran cantidad de problemas con su economía y existe una preocupación creciente por que pueda aumentar el impuesto a las exportaciones de petróleo y revocar algunas de las reformas que adoptó en la década de los 90. Espero que eso no suceda. Si Argentina desea conservar la confianza de sus inversionistas, no debe imponer barreras artificiales al libre comercio y arriesgar el desarrollo eficiente de sus recursos energéticos.

Hablemos ahora de Brasil, otro país que ha forjado una industria petrolera fuerte gracias a las reformas económicas.

En 1995, una reforma constitucional permitió que la inversión privada y extranjera regresara al sector petrolero después de una ausencia de siete años. Como resultado de la reforma, Brasil ha realizado con éxito tres licitaciones de permisos para bloques costa afuera, que atrajeron a más de 40 empresas internacionales de petróleo y gas.

En la actualidad, Brasil es uno de los principales escenarios de exploración del mundo, con programas de perforación de gran alcance en curso en las cuencas de Campos y Santos. Pese a que aún no se ha determinado la magnitud de las reservas de Brasil, el país ya ha dado un paso importante al convertirse en un productor de petróleo autosuficiente. Además, se prevé que las empresas internacionales harán nuevas inversiones importantes en el país a medida que encuentren y desarrollen yacimientos de petróleo y de gas.

Sin embargo, esas inversiones dependerán de los costos. Por lo tanto, es vital que Brasil no comprometa la viabilidad comercial de los proyectos potenciales al imponer a sus plataformas costa afuera requisitos onerosos de contenido local. De hacerlo, estaría violando los principios del libre comercio y arriesgaría las inversiones futuras en el país.

Permítanme citar otros dos ejemplos del régimen de libre comercio e inversiones que está imponiéndose en Brasil y en otros países de América Latina.

El primero de estos ejemplos es la Tubería de gas entre Bolivia y Brasil. éste fue un sueño de varias décadas que finalmente se hizo realidad en 1997. Hoy día, la tubería brinda un suministro estable de gas natural a Brasil y constituye una fuente de divisas confiable para Bolivia.

Esta tubería de gas es un excelente ejemplo de integración regional al tiempo que testimonia políticas que alientan la inversión extranjera, las garantías multilaterales, las reglas de intercambio comercial abiertas y la regulación independiente.

Por último, tenemos la decisión tomada por Brasil el año pasado de eliminar restricciones sobre los combustibles importados. El país no ha decidido todavía la manera como regulará el acceso a los terminales de importación y las tuberías de productos, pero claramente ha sentado las bases para un mercado competitivo en la distribución y venta de productos refinados.

Los beneficios: Un efecto de onda

Los que he citado son claros ejemplos de la manera como la reforma económica ha beneficiado a la industria petrolera en América Latina. Pero estos beneficios no se limitan sólo a la industria sino que se han expandido a todos y cada uno de los sectores de la sociedad.

Al estimular la inversión extranjera, se han creado nuevos puestos de trabajo y se han desarrollado nuevas destrezas. Se ha construido infraestructura para servir a poblaciones e industrias en crecimiento. Asimismo, la región ha recibido nuevas tecnologías que no sólo permiten la explotación de petróleo y gas natural sino que también ofrecen un ambiente más limpio y sano.

Se ha desencadenado también un espíritu empresarial ya que los ciudadanos nacionales han creado empresas propias para apoyar las operaciones petroleras de sus países. En nuestra experiencia, hemos descubierto que, por cada nuevo puesto de trabajo que se crea en la industria petrolera, se generan cinco puestos de trabajo adicionales en las áreas conexas.

Naturalmente, ChevronTexaco y otras empresas petroleras internacionales también se han beneficiado de las reformas económicas que han tenido lugar en América Latina. Hemos ganado acceso a importantes yacimientos de petróleo y de gas que sostendrán la fortaleza económica de nuestras empresas y que nos ayudarán a entregar nuevos suministros de energía.

También nos hemos beneficiado del desarrollo económico mismo de la región. Cuando el comercio se expande, crecen las economías. Y cuando las economías crecen, aumenta la demanda de nuestros productos.

América Latina: Los retos futuros

Empresas internacionales como ChevronTexaco desearían ver como América Latina sigue estimulando la inversión extranjera en la explotación de sus recursos petroleros. Ciertamente, esto sería de gran interés para las naciones importadoras de petróleo también, entre ellas Estados Unidos.

Sin embargo, antes deben superarse algunos retos importantes.

A pesar de su progreso, muchos países de la región todavía tienen sistemas fiscales y normativos que son inestables. Para los inversionistas, estos representan riesgos y afectan la confianza. En la industria petrolera, particularmente, desalienta las grandes inversiones a largo plazo que son su sostén principal. Por esta razón estamos muy pendientes de lo que suceda en Argentina con el impuesto a las exportaciones y de la manera cómo Brasil maneja el asunto del contenido local en relación con sus plataformas costa afuera.

Asimismo, algunos países han erigido de manera deliberada barreras a la inversión extranjera.

Un buen ejemplo es la prohibición constitucional de México de conducir cualquier actividad privada aguas arriba por parte de la industria del gas y del petróleo. Esta restricción autoimpuesta limita severamente la capacidad del país para compensar las disminuciones en sus reservas y desarrollar nuevas capacidades.

La Ley Orgánica de Hidrocarburos de Venezuela es otro ejemplo. Esta ley limita a 49% la participación accionaria extranjera en los nuevos proyectos petroleros aguas arriba. Con ello se niega al país acceso a una nueva forma de inversión privada muy efectiva: el financiamiento de proyectos.

Los gobiernos deben sopesar las consecuencias de acciones como éstas y el impacto que tendrán sobre el comercio internacional y la inversión extranjera.

Libre comercio: La creación de un ambiente de ganancias

He hablado de los retos que tiene que superar América Latina. Pero el libre comercio tiene que ver con dar y tomar, y con la creación de un ambiente en el que todos los participantes ganen.

Por eso es importante que Estados Unidos y sus socios comerciales trabajen en América Latina y en todas partes con el propósito de garantizar que el acceso a los mercados fluya en ambas direcciones. Al mismo tiempo, todas las naciones, inclusive las desarrolladas, deben respetar las decisiones de los paneles de arbitraje internacional en materia de comercio, aun en el caso de que sus decisiones afecten alguno de sus intereses nacionales. Finalmente, las negociaciones comerciales deben abordar los difíciles y controversiales problemas que representan los subsidios y las cuotas agrícolas, los subsidios a la exportación, el comercio de textiles y vestidos, y los aranceles anti-dumping.

Asimismo, es importante que los responsables de establecer las políticas tengan presente que cada industria que se beneficia de medidas proteccionistas, puede afectar económicamente a los consumidores y a quienes dependan de bienes importados.

ChevronTexaco: Nuestro apoyo al libre comercio

Naturalmente, todos nosotros queremos que América Latina siga desarrollando sus economías y cree un ambiente social y político estable para sus pueblos. El comercio libre y abierto es uno de los mecanismos para lograrlo.

El comercio fomenta las inversiones que permiten a los países hacer crecer sus economías y brindar un mejor nivel de vida a sus pueblos. A su vez, ello sirve para reducir las desigualdades sociales y aliviar las tensiones que con demasiada frecuencia conducen a malestares y revueltas civiles.

Ésta es una de las principales razones por las que ChevronTexaco apoya el libre comercio y cree que es de importancia vital que los gobiernos avancen en la agenda del libre comercio. De esta manera se deberá ayudar a acelerar las reformas económicas y a integrar las economías de las Américas aún más entre sí y con la economía mundial.

América Latina: Razones para el optimismo

Antes de terminar, permítanme decirles que me siento muy optimista en relación con el futuro de América Latina. Lo digo por tres razones:

  • En primer lugar, por el enorme potencial que tiene la región en sus recursos naturales y su gente.
  • En segundo lugar, por las reformas que en la última década han construido una plataforma que hará posible el desarrollo y el crecimiento económico futuro.
  • En tercer lugar, me siento optimista porque es difícil dar marcha atrás al progreso. Los pueblos de América Latina saben ahora en carne propia lo que puede lograrse cuando los países promueven la imparcialidad, la transparencia y el estado de derecho.

Podrán presentarse muchos contratiempos, y actualmente los vemos en algunos países. Pero también observamos en muchos otros un decidido esfuerzo por volver a encaminar sus economías por el buen sendero.

Para que podamos seguir haciendo inversiones a largo plazo en América Latina, debemos tener confianza en el crecimiento y la estabilidad de la región a largo plazo, como se evidencia en su compromiso de mantener un sistema de inversiones y de comercio justo y abierto.

Una vez más, elogio al Consejo de las Américas por los pasos que está dando para impulsar y apoyar a nuestros vecinos de América Latina.

Agradezco su invitación a dirigirme a ustedes hoy en este foro.

Updated: April 2003